Vivimos en sociedades donde el PIB por encima de todo suele ser la métrica principal de progreso. Sin embargo, esta obsesión genera impactos profundos en nuestra salud mental y perpetúa ciclos de pobreza.
En este artículo exploramos el lado oscuro del crecimientismo, mostramos cómo adoptar una mentalidad de crecimiento potencia tu rendimiento y bienestar, y planteamos propuestas sistémicas para priorizar a las personas sobre el mero producto interno bruto.
1. Impacto negativo de la obsesión por crecer
El modelo económico actual valora el crecimiento constante. Cuando el crecimiento se convierte en un fin absoluto, nace la economía del agotamiento. Contratos temporales, jornadas impredecibles y la cultura del 24/7 provocan estrés crónico y burnout.
Según la OMS y la ONU, 970 millones de personas padecen trastornos mentales, y quien vive con bajos ingresos tiene hasta tres veces más probabilidades de sufrir depresión o ansiedad que alguien de rentas altas. En países de la OCDE, entre un tercio y la mitad de nuevas solicitudes de incapacidad se deben a problemas de salud mental, alcanzando un 70% en adultos jóvenes.
Esta situación demuestra que el desempleo temporal, aunque difícil, a veces es «más saludable» que un empleo precario sin garantías ni descansos adecuados. La inseguridad económica genera un miedo constante al fracaso, alimentando una espiral de ansiedad.
2. Beneficios de la mentalidad de crecimiento
La mentalidad de crecimiento, propuesta por la psicóloga Carol Dweck, postula que nuestras habilidades pueden desarrollarse con esfuerzo y aprendizaje. Esta visión protege la psique, pues convierte los errores en oportunidades de mejora.
- Estudiantes con growth mindset obtienen mejores resultados en lectura, matemáticas y ciencias (PISA 2018), con un incremento de tres puntos en las chicas.
- En 76 de 77 países, reduce el miedo al fracaso y aumenta la probabilidad de satisfacción con la vida en un 27 puntos porcentuales.
- Impulsa la resiliencia, la creatividad y la capacidad de adaptación ante cambios.
Adoptar esta mentalidad no solo mejora el rendimiento académico o laboral. Protege la salud mental al transformar la presión en curiosidad y el estrés en motivación para aprender.
Además, reduce desigualdades: al controlar el perfil socioeconómico, quienes cultivan esta mentalidad muestran mayores niveles de equidad educativa y mejores oportunidades futuras.
3. Propuestas de cambio sistémico
Para transitar hacia economías más humanas, es esencial revisar nuestras políticas y estructuras sociales:
- Protecciones laborales sólidas: salarios dignos, horarios predecibles y compensaciones claras para evitar la precariedad.
- Renta básica universal: garantizar seguridad económica reduce estrés y mejora la salud mental, como demuestran estudios de la ONU.
- Indicadores de bienestar alternativos al PIB: integrar métricas de salud mental, cohesión social y satisfacción de vida (modelo Bután de Felicidad Nacional Bruta).
- Educación orientada al growth mindset: programas escolares y laborales que fomenten el aprendizaje continuo y el valor del esfuerzo.
Estas medidas requieren un enfoque biopsicosocial: involucrar a las personas afectadas para diseñar soluciones efectivas y humanizar la economía.
Los datos muestran que el bienestar mental global se deterioró un 3% entre 2020 y 2021. Paradójicamente, las naciones con mayor PIB per cápita registran peores índices de salud mental, desmontando la creencia de que el crecimiento puro genera felicidad colectiva.
En contraste, sociedades más igualitarias presentan menores tasas de ansiedad y depresión. Esto subraya la necesidad de combatir la desigualdad económica para proteger nuestra mente y construir comunidades resilientes.
Conclusión: Hacia una economía con rostro humano
La conexión entre tu mentalidad y tu crecimiento económico es innegable. Una perspectiva obsesionada con el PIB conduce a la crisis oculta en la pobreza, donde millones quedan demasiado enfermos para participar plenamente en la economía.
En cambio, la mentalidad de crecimiento convierte el miedo en impulso, la incertidumbre en creatividad y la tensión en aprendizaje. Para que esta transformación sea real y duradera, necesitamos políticas que prioricen la dignidad, la salud mental y la cohesión social.
Acepta el reto de cambiar tu mentalidad y, al mismo tiempo, impulsa cambios sistémicos. Solo así lograremos economías prósperas en sentido amplio, donde el bienestar de las personas sea el verdadero motor del desarrollo.
Referencias
- https://www.ohchr.org/es/press-releases/2024/10/growth-obsessed-economy-creating-unseen-mental-health-crisis-people-poverty
- https://www.ituc-csi.org/la-obsesion-por-el-crecimiento
- https://inee.educacion.es/2021/04/30/pif112/
- https://www.libreria.educacion.gob.es/ebook/173894/free_download/
- https://subjetivamente.cl/salud-mental/economia-del-agotamiento/







